Cuantas veces nos habremos encontrado con esta situación ¿Me tomo la fruta o el chocolate? No hay que obviar que la alimentación es uno de los mayores placeres que tenemos y como tal también podemos disfrutar de ella.

Pero hay que saber diferenciar muy bien entre apetencia y ansiedad. Por ello os animo a que hagáis una reflexión sobre la conducta que os lleva a tomar ciertas decisiones. ¿Tomas el chocolate porque quieres? ¿Porque te apetece? De ser así, hazlo y disfrútalo. No le des demasiada trascendencia al hecho en sí ¿a quién no le apetece de vez en cuando? Pocos podrían decir lo contrario. Hay alimentos que gustan. Y NO es malo tampoco.

En cambio… ¿Has tomado el chocolate por inercia, hábito o rutina? ¿Por qué te ves obligada/o por la situación? ¿Por qué quieres subsanar o cubrir algún problema o emoción? De ser así es lo que tienes que trabajar, esa actitud o conducta que te está llevando a ello. El problema viene cuando utilizamos el comer como único método o mecanismo para sobrellevar ciertas situaciones o emociones (estrés, rabia, tristeza, ansiedad…).

El darte cuenta de ello, te va a ayudar a trabajarlo y actuar en siempre consecuencia. Cuando consigues actuar por decisión propia y a consciencia estarás consiguiendo lo más importante, adquirir una conducta sana y equilibrada con tu alimentación.  De esta manera no te arrepentirás y disfrutarás de tus elecciones sin sentir remordimientos.

Cuando llevas un estilo saludable, aprendes y sabes lo que implica llevar una conducta saludable a la hora comer da igual que sea lunes, viernes o domingo para disfrutar de tus comidas preferidas.

No intento transmitir una alimentación o dieta perfecta sino una conducta o estilo de vida saludable equilibrada y coherente.