¡Oficialmente ya tenemos el verano aquí! No se vosotros pero yo… ¡Tengo ganas de vacaciones! ¿Ya tenéis pensado el destino de vuestras  vacaciones de verano? ¿Y tenéis ganas? Yo muchas ¿O tenéis cierto miedo de no saber gestionar bien vuestra alimentación esos días y de perder todos los cambios o mejoras en vuestros hábitos o composición corporal conseguidos hasta el momento?

Si es que sí, os recomiendo que sigáis leyendo este artículo donde os doy  10 consejos para enfrentaros a las vacaciones y saber cómo gestionar vuestra alimentación sin miedo.

1: Cambiad vuestro objetivo


El objetivo principal de las vacaciones de verano es disfrutar, descansa y desconectar de cualquier estrés o preocupación que tengáis en vuestro día a día. Si el no saber como cuidar vuestra alimentación os va agobiar y os no os va a permitir disfrutar de ellas, hay algo que tenéis que cambiar.

Tenéis que cambiar la actitud con la que os vais a enfrentar a ellas, incluso igual tenéis que cambiar vuestro objetivo. Tal vez las vacaciones no sean el mejor momento para bajar de peso o seguir trabajando ciertas cosas en relación a vuestros hábitos y alimentación. ¿Pero por qué no buscar mantenerlos? Es un objetivo más realista y fácil de conseguir. El hecho de mantener el peso y ciertas conductas trabajadas anteriormente ya implicará un gran avance hacia vuestro objetivo creedme. De esta manera conseguiréis no agobiaros demasiado y poder disfrutar de las vacaciones.

2: Ajustad las expectativas


Debéis cambiar o modular las expectativas de vuestro grado de adherencia a la pauta en función de vuestras vacaciones y del contexto en el que os encontréis. Unas semanas de vacaciones no son reflejo de vuestro día a día, ni de vuestros hábitos, por lo que no busquéis hacerlo perfecto, porque no hace falta que lo sea ni en vacaciones ni siempre. El hecho de que seáis más conscientes y tengáis una conducta moderada y sana con vuestra alimentación estos días será más que suficiente.

¡Olvidaros de las calorías y preocuparos de hacer buenas elecciones de alimentos!

3. No seáis extremistas


No vayáis con la actitud de…“Vah da igual lo que coma en vacaciones, a la vuelta ya veré cómo compenso” Por un lado, ir con esa actitud ya os predispone mucho la manera en la que las vais a gestionar. Y además…¿Realmente hace falta? Entiendo que hay alimentos que os apetece comer más en verano o, depende a donde viajéis, queráis probar el alimento típico del lugar. Es normal, y claro que podéis hacerlo. Pero por ejemplo,… ¿Hace falta comerse un helado cada día para disfrutar realmente de las vacaciones? O por ejemplo, ¿Hace falta comer cada día una pizza o una pasta muy elaborada para realmente decir que has estado en Italia por ejemplo?  Yo creo que no.

4. Intentad buscar siempre un equilibrio


En vacaciones hay tiempo para darte tus caprichos, para comer cosas diferentes que no coméis en vuestro día a día y también, para seguir cuidando vuestra alimentación. Aspecto que habría que tener en cuenta siempre.

No hay que ir al blanco o al negro…el gris es un buen color.

Creo que siempre se puede encontrar un equilibrio. Si lo encontráis, sin duda sí que lo disfrutareis más. ¿Mi consejo? Haced una visualización previa de cómo será vuestra semana, tened la “conciencia activada” para que, no acabéis comiendo sin control, por inceria y acumuléis muchos excesos seguidos, que tal vez no queráis. ¿Si os tomáis un helado a media tarde…hace falta que os comáis otro en la noche? ¿Si has comido una pizza…porque no cenar algo más ligero? El gestionarlo de una manera más consciente y controlada os ayudará a sentiros más motivados y orgullosos del cambio conseguido.

5. No os peséis después


Os aconsejo que NO os peses nada más volver. ¿Para qué? Al pensar en pesaros lo único que hacéis es condicionar y valorar vuestra conducta en un valor numérico como es el peso. Si habéis disfrutado de las vacaciones, habéis descansado y estáis orgullosos de vuestra conducta y de la manera en la que habéis gestionado vuestra alimentación en vacaciones, quedaros con ello. ¡Es lo que deberías conseguir! ¿Que no lo habéis echo todo lo bien que os gustaría? Os puede pasar, estáis en proceso de cambio y aprendizaje. Ya habrán más oportunidades para seguir trabajándolo (refuerzo positivo). Por lo que con más razón no os aconsejo que NO os peséis. Solo os haría tener más remordimiento y culpabilidad, que no merece la pena, y os quitaría ganas y energía para continuar con el proceso de cambio que habéis comenzado.

6. Tened paciencia y no busquéis después ningún método compensatorio


Si habéis gestionado bien vuestra alimentación, habéis comido de todo y bien llevando una conducta tranquila, sana y habéis disfrutado, no los necesitáis. Recordad lo bien que llevabais vuestra alimentación previamente y lo bien que os sentíais con ella (a veces se nos olvida recordarnos las cosas positivas). Aunque no lo hayáis hecho todo lo bien que os gustaría, si volvéis a vuestra rutina, a vuestros hábitos nuevamente, vuestros objetivos (peso, rutinas, conductas…) seguirán evolucionando en consecuencia.

No os centréis en querer conseguir de manera rápida vuestro objetivo, sino en afianzar bien mejor el método que os va permitir conseguirlo.

7. Intentad distribuir vuestra ingesta en varias tomas a lo largo del día


Si pasáis muchas horas sin comer os puede aparecer cierta ansiedad o hambre voraz que os puede predisponer a consumir alimentos poco saludables o consumir más ingesta en las comidas principales. El número de ingestas puede ser variable. Podéis completar vuestro desayuno, comida y cena con un tentempié a media mañana o con una merienda saludable (fruta fresca, crudites de verduras crudas, frutos secos, lácteos, bocadillo de pan integral…) puede resultar una buena opción.

8. Utilizad el método del plato


En la medida en lo que podáis, a la hora de organizar vuestras comidas y cenas os puede venir muy bien tener presente el método del plato ya que os ayudará a seguir asegurando que vuestras comidas sean equilibradas, saludables y variadas. Que no falten las verduras y hortalizas (1/2 de tu plato) tanto crudos como cocidos, 1/4 de plato proteínas animal en forma de huevo, carne, pescado, marisco o proteína vegetal (tofu, tempeh, soja texturizada…) o legumbre y el otro 1/4 de plato compuesto de hidratos de carbono como pasta, arroz, pan (integrales) o patata.

Fomentar alimentos reales, saludables, frescos y de temporada es sinónimo de Nutrición de Calidad

9. No dejéis de lado la práctica de ejercicio físico


Aprovechad el tiempo libre para hacer actividades al aire libre y así manteneros activo/a: nadar, andar, correr….. Buscad actividades que en el día a día no podéis hacer, que os gusten, que os resulten placenteras y que os ayuden a evadirte de los problemas y a liberar estrés. ¡Es el momento!

¡El no disponer de tiempo ya no es excusa!

10. Asegurar un buen consumo de agua


El calor y la humedad, en determinadas zonas, puede favorecer la deshidratación. No hay que esperar a tener sed para beber, ya que la sed es una señal de deshidratación. Mantener un buen estado de hidratación es muy importante y se recomiendan beber de 1,5 a 2 litros de líquidos al día. Además de ser el mejor recurso para saciar nuestra sed, puede servirnos para controlar el impulso del hambre al contribuir a sentirnos más saciados durante el día.

¡ Disfrutad mucho de las merecidas vacaciones !