Aprovecho mi página personal para hacer una reflexión acerca del feedback que en ocasiones recibo en mis redes sociales.

Un compañero de profesión recientemente me ha acusado de recomendar  el consumo de vino para reducir los niveles de colesterol. En un artículo en el que yo participé hace unas semanas, hay una parte del texto que recomienda el consumo de vino con ese fin (consejo, por otro lado, totalmente infundado). Los periodistas generalmente se nutren de diferentes fuentes para componer sus artículos y, si hacen bien su trabajo, suele estar claro qué persona ha dicho qué. En el artículo en el que colaboré, quedaba claro que yo NO había dicho eso. ¿Por que queda claro? Porque después de ese comentario o recomendación, no hay ninguna cita que me nombre a mi como dietista-nutricionista.

La recomendación de consumo de vino no se me atribuye a mí pero un compañero de profesión sí me la ha atribuido a mí. Y lo más triste es que parece que este compañero tiene ganas de atribuírmela a mí. Sé que las redes sociales  en ocasiones se transforman en una especie de saco de boxeo en el que los derechazos se reparten vía tweets y no sé si alguien disfruta de ello, pero yo no. No va conmigo.

Compañeros, desde aquí he de decir que no entiendo esas ganas de «leer mal» y que no comparto ese ansia por comunicar públicamente esa «mala lectura».  Tampoco es que espere que haya compañeros de profesión que digan públicamente «Adriana, qué putada, he visto que te han citado antes de una recomendación de vino… «, pero oye, llamadme inocente, no esperaba esta manipulación de mi participación en el artículo.

Cuando leí el artículo no me hizo gracia ver que unos párrafos más abajo hacían esta recomendación (de hecho, deje claro en mi página de Facebook mi desacuerdo con ello), pero esto es algo que desgraciadamente pasa mucho, más de lo que nos gustaría a los que colaboramos con diferentes medios de comunicación, y para no acabar «a malas» con todo el mundo siempre intento positivizar y pensar que la información que yo he proporcionado al medio de comunicación es totalmente correcta. No puedo controlar la información que proporcionan otros profesionales.

Soy dietista-nutricionista. Me encanta esta profesión y la disfruto muchísimo, y creo que lo intento dejar claro tanto en mis redes sociales como a mis pacientes en consulta. Es una profesión con la que no me haré rica pero que me hace irme cada día satisfecha a la cama. Quizá me iría un poquito más satisfecha si periódicamente no me salpicaran estas descaradas faltas de compañerismo.

Me gustaría acabar este post agradeciendo el seguimiento, el apoyo y comentarios que prácticamente siempre tengo en las redes de todas aquellas personas que me conocen y siguen.

Muchas gracias por leerme siempre 🙂